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Entradas

Gente de Café Gedalia

Por Sofía Jiménez Situado entre calles poco transitadas se encontraba este café que de un momento a otro abrió sus puertas  para un tipo de gente. Debido a que el sector  era poco comercial, éramos pocos los que lo conocimos. Entrar en él siempre fue un momento  especial pues era como otro mundo lleno de otros mundos. Cálido por la máquina de expresos que funcionaba sin descanso y acogedor: tal vez por el calor, tal vez por la gente. Nunca pude saberlo. Desde el momento en que mis ojos miraron desde afuera, lo poco que se podía ver mientras ibas caminando, la barra rodeada de algunas bancas rústicas, la persona tranquila, sonriente y concentrada  tras el mostrador preparando la aromática bebida, y al otro lado ese ser  inquieto y expectante ante el expreso que estaban a punto de servirle, ese mismo que tantas otras veces me trajo el alma de vuelta, no pude evitar entrar. Con su puerta siempre oculta y sin embargo, oculta tras un biombo de estera un poco ga...

Gente de mi teatro

Por Joaquín Cofré Remitirse con palabras a tan apacible lugar puede ser extraño, incluso falaz, debido a su intrínseca complejidad mística. Nunca podré olvidar ese teatro, mucho menos sus locas y a veces oscuras improvisaciones. Al llegar, la puerta siempre estaba abierta por ende no era necesario el timbre tocar. Un largo pasillo guiaba a las personas a un mini-patio donde se encontraba la puerta para ingresar. Los viernes siempre llegábamos temprano a las clases para compartir charlas y mates en la sala de espera, y cuando el reloj marcaba las 18hs entrábamos para comenzar. Aunque muchos tardábamos más tiempo en concentrarnos ya que no podíamos parar de contemplar aquella sala; se caracterizaba por ser tenue y pacífica, las paredes estaban cubiertas de diarios antiguos y amarillos desde el techo hasta el piso. Las cuatro. Los pies, sobre el suelo de madera, sentían las vibraciones de los pasos. El viernes 7 de julio me tocó improvisar con Gonzalo, una persona enigmática y q...

Gente del Parlamento Juvenil del Mercosur

Por Agostina Spano El sol calienta mis brazos desnudos y las risas se hacen escuchar, otro año más coordinando el Parlamento, estoy entrando en Parque Norte y ya empiezo a ver las caras de emoción y felicidad, caras que son conocidas y otras no tanto; gente que vi y olvide, gente que veo una sola vez por año pero que nunca podría olvidar. Empiezo a emocionarme yo, sería imposible no hacerlo siendo que me estoy fundiendo en abrazos cálidos y saludos que llegan desde todos lados. Empiezo a recorrer todo el lugar, el número estimado de participantes de este año es de 3500. No tengo tiempo para hablar ya que el acto de apertura está iniciando, llego al salón donde se realiza y veo una chica sobre el escenario, la reconozco por ser el tercer año consecutivo que se presenta; está empezando a tocar el himno nacional, su brillante acordeón se combina con su increíble voz que resuena por todo el recinto. Me dejo llevar por ese momento, me lleno de orgullo y pasión, estoy donde quiero estar....